Uso de alcohol como ayuda para dormir, conductas de consumo no saludables y uso de pastillas para dormir entre las mujeres veteranas

Objetivos: Los problemas de sueño, como el insomnio y los trastornos del sueño causados por el trastorno de estrés postraumático (TEPT), son más frecuentes entre las mujeres veteranas que entre las mujeres no veteranas. El consumo de alcohol entre algunas mujeres puede estar parcialmente motivado por el deseo de mejorar el sueño. Este estudio evaluó las tasas de uso de alcohol como ayuda para dormir entre las mujeres veteranas y exploró la relación entre el uso de alcohol para ayudar a dormir y la frecuencia de consumo y el uso de pastillas para dormir.

Diseño y entorno: Encuesta nacional transversal por correo residencial basada en la población sobre el sueño y otros síntomas.

Participantes: Muestra aleatoria de mujeres veteranas usuarias de VA que completaron una encuesta postal (N = 1533).

Intervenciones: Ninguna.

Mediciones: La encuesta incluía datos demográficos, el Índice de Gravedad del Insomnio, la pantalla de TEPT de Atención Primaria y los ítems sobre la frecuencia de consumo de alcohol (días/semana), el uso de medicamentos para dormir con o sin receta y el uso de alcohol como ayuda para dormir (sí/no para cada ítem) durante el último mes.

Resultados: El 14,3% de los encuestados refrendó el uso de alcohol para ayudar a dormir. Los modelos de regresión logística mostraron que un insomnio más grave (odds ratio = 1,03; intervalo de confianza del 95%: 1,01-1,06) y el TEPT (OR = 2,11; IC del 95%: 1,49-2,97) se asociaron con un aumento de las probabilidades de usar alcohol para ayudar a dormir. El uso de alcohol para ayudar a dormir se asoció con un aumento de las probabilidades de beber a diario (OR = 8,46; IC del 95%: 4,00-17,87) y el uso de ayudas para dormir con receta (OR = 1,79; IC del 95%: 1,34-2,38) y sin receta (OR = 1,54; IC del 95%: 1,12-2,11).

Conclusiones: El insomnio y el TEPT pueden aumentar el riesgo de usar alcohol como ayuda para dormir, lo que puede aumentar el riesgo de beber de forma poco saludable y de mezclar el alcohol con los medicamentos para dormir. Los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de realizar un cribado del consumo de alcohol en el contexto del insomnio y de ofrecer una terapia cognitivo-conductual para el insomnio a las mujeres veteranas con insomnio.

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