Una lesión dolorosa en la ceja preocupa al paciente

01 de septiembre de 2013
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Issue: Octubre/Noviembre 2013

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Un varón blanco de 76 años acudió a la consulta con una lesión en la ceja superior izquierda. El paciente estaba preocupado porque la lesión era dolorosa al tacto y tenía antecedentes de melanomas cutáneos. La lesión era de reciente aparición, y el paciente dijo que sentía el dolor como si tuviera un «cardo» en la ceja. El paciente quería que se le extirpara la lesión debido al fuerte dolor y a sus antecedentes de cáncer de piel.

La historia clínica del paciente era significativa por neoplasias malignas de la piel, queratosis actínica, queratosis seborreica, eczema e hiperlipidemia. La medicación incluía dosis bajas de aspirina (81 mg al día), simvastatina (20 mg al acostarse), triamtereno-hidroclorotiazida (37,5 mg-25 mg al día) y un inhalador de albuterol (según necesidad). Era alérgico a los antiinflamatorios no esteroideos.

Ross F. English

Ross F. English

Leonid Skorin Jr.

Leonid Skorin Jr.

La historia ocular del paciente era significativa para el edema macular cistoide y la hipertensión ocular en el ojo derecho, ambos secundarios a la oclusión isquémica de la vena central de la retina. También tenía cataratas escleróticas nucleares de 1+ a 2+ en ambos ojos. Las agudezas de entrada eran de conteo de dedos a 6 pies en el ojo derecho y 20/20- en el izquierdo. Había un defecto pupilar aferente positivo en el ojo derecho. La motilidad ocular era completa, sin molestias ni diplopía. La tonometría de aplanación reveló 20 mm Hg y 18 mm Hg en el ojo derecho e izquierdo, respectivamente.

El examen con lámpara de hendidura reveló una lesión escamosa rosada con márgenes nacarados en la ceja superior izquierda. La lesión no estaba elevada y era sensible al tacto. El tamaño total de la lesión era de 13 mm x 5 mm. Las biopsias por escisión son el método preferido para eliminar cualquier lesión que sea demasiado grande o demasiado profunda para una biopsia por sacabocados o por afeitado (Alguire et al.).

Para eliminar la lesión con una biopsia por escisión, se dibujó una elipse con un rotulador quirúrgico alrededor de la lesión y se inyectó lidocaína al 2% con epinefrina al 1:100.000 para anestesiarla y hemostizarla. A continuación se esterilizó y se cubrió la zona, y se utilizó una cuchilla quirúrgica para realizar la incisión. Antes de extirpar la lesión se colocó una única sutura a las 6 horas para orientar el tejido para el patólogo. La hemorragia se controló con cauterización. La herida se cerró con suturas de seda 6-0 interrumpidas y la muestra se envió a patología.

Figura 1

Lesión marcada de forma elíptica antes de la escisión.

Imágenes: RF inglesa

Figura 2

Lesión extirpada con sutura colocada para su orientación.

Nuestro diagnóstico de trabajo fue de sospecha de lesión maligna de etiología desconocida. La evaluación histopatológica reveló nidos irregulares de células escamosas atípicas que se extendían desde la dermis, lo que llevó al diagnóstico de carcinoma de células escamosas (CCE) invasivo de grado 1 a 2 (de 3). También se observó una queratosis actínica en el margen. El estroma inflamado estaba presente, lo que explicaba el dolor asociado a la lesión. La lesión parecía completamente extirpada, con el margen lateral entintado más cercano a 1,2 mm del borde de la biopsia. Sin embargo, con los antecedentes de carcinomas cutáneos anteriores y la presencia de queratosis actínica, el paciente debe ser vigilado estrechamente para evitar el desarrollo futuro de otras lesiones cancerosas.

Descripción, epidemiología

Los CCE representan el 20% de los nuevos cánceres de piel que se diagnostican cada año en los EE.UU. Esto se correlaciona con aproximadamente 200.000 nuevos casos cada año. Se calcula que entre 1.300 y 2.300 personas acaban muriendo cada año a causa del cáncer de piel no melanoma. Una gran mayoría de estas muertes puede atribuirse al CCE metastásico (Slasche).

El CCE se forma a partir de queratosis actínicas, que suelen desarrollarse a partir de la exposición prolongada a la radiación ultravioleta A y B, principalmente de la luz solar (Alam et al., Slasche). Aunque la incidencia es algo discutida en la literatura, las estimaciones de queratosis actínicas que se convierten en CCE oscilan entre el 0,1% y el 10% (Salasche). El CCE está fuertemente asociado con la exposición al sol, la edad y los individuos de piel clara. También se da con mayor frecuencia en varones (Maguire y Smith).

Figura 3

Esta imagen histopatológica, ampliada 100x, muestra un carcinoma de células escamosas invasivo.

Figura 4

Una semana de visita postoperatoria tras la retirada de la sutura. No hay indicios de infección y la zona quirúrgica está cicatrizando bien.

PARTE DE LA PÁGINA

Las queratosis actínicas suelen presentarse como lesiones escamosas que pueden ser difíciles de ver por su aspecto rosado. Los CCE pueden presentarse como nodulares, ulcerados o como un cuerno cutáneo (Kanski). Los CCE son pápulas firmes y rosadas, lisas o queratósicas (Alam et al.). Los CCE suelen ser asintomáticos. El cambio de tamaño y forma, el picor, la sensibilidad y el sangrado son también síntomas de los CCE (Askari, Schram et al.).

Sólo un estudio ha evaluado la prevalencia del dolor con los CCE. Mills y sus colegas estudiaron 576 cánceres de piel no melanoma probados mediante biopsia para detectar dolor y picor. Encontraron una prevalencia de dolor del 39,8% en el CCE. Además, descubrieron que el dolor es un factor único que puede ayudar a diferenciar el CCE del carcinoma de células basales. Aunque no se cita habitualmente en la literatura, este estudio sugiere que el dolor debe estar en el radar del clínico cuando se trata de un CCE.

Tratamiento

En el 90% de los casos, la escisión puede eliminar los tumores locales, como se hizo en nuestro caso, sin necesidad de tratamiento adicional. Para los tumores inoperables, se prefiere la radioterapia (Alam et al.).

Referencia:

Alam M, et al. N Engl J Med. 2001;344(13):975-983.
Alguire PC, et al. J Gen Int Med. 1998;13:46-54.
Askari SK, et al. J Am Acad Dermatol. 2007;56:739-747.
Kanski JJ. Clinical Ophthalmology: A Systematic Approach. 6th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2007;111-112.
Maguire B, et al. Clin Dermatol. 1995;13:559-568.
Mills KC, et al. Arch Dermatol. 2012;148(12):1422-1423.Salasche SJ. J Am Acad Dermatol. 2000;42(1)Parte 2:S4-S7.

Para más información:

Ross F. English es estudiante de la Facultad de Optometría de la Universidad del Pacífico. Se graduará en 2014. Se puede contactar con él en [email protected]
Leonid Skorin Jr., OD, DO, MS, FAAO, FAOCO, ejerce en el Sistema de Salud de la Clínica Mayo en Albert Lea, Minnesota, y es miembro del Consejo Editorial de Primary Care Optometry News. Se puede contactar con él en Mayo Clinic Health System, 404 West Fountain St., Albert Lea, MN 56007; (507) 373-8214; [email protected]
Editado por Leo P. Semes, OD, FAAO, profesor de optometría de la Universidad de Alabama en Birmingham y miembro del Consejo Editorial de Primary Care Optometry News. Se puede contactar con él en el teléfono (205) 934-6773; fax: (205) 934-6758; [email protected]

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