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Las personas que permanezcan durante periodos más largos o que realicen un viaje a través de Egipto pueden necesitar más protección contra enfermedades como la rabia, la meningitis y la hepatitis B. Los viajeros deben reservar su consulta inicial para las vacunas para Egipto al menos con 4 – 6 semanas de antelación a su salida de Irlanda.

La O.M.S. informa de la transmisión de la malaria en algunas zonas de Egipto. La profilaxis de la malaria puede recomendarse en algunas circunstancias.

Un número importante de turistas que visitan Egipto sufren molestias estomacales. En muchos casos esto se debe a la ingesta de alimentos en los mercados o al uso del agua del grifo del hotel para beber o lavarse los dientes. El clima más caluroso del país y el escaso nivel de higiene de los alimentos hacen que el turista incauto corra un riesgo especial. Deben evitarse especialmente las ensaladas y las comidas con marisco.

Los ríos de agua dulce de Egipto suelen estar infectados por una enfermedad llamada esquistosomiasis (Bilharzia). Este parásito penetra a través de la piel intacta y puede causar importantes problemas de salud. Se recomienda a los viajeros que se bañen sólo en el Mediterráneo, el Mar Rojo o en piscinas bien mantenidas para evitar la exposición.

Las temperaturas ambientales en Egipto pueden ser muy altas y los turistas se exponen con frecuencia a la fuerte luz del sol durante su estancia en Egipto. Es esencial que se mantenga una ingesta adecuada de líquidos (mucho más alta que en casa) y que los viajeros recuerden que pueden necesitar aumentar su ingesta de sal (si no está contraindicada debido a una enfermedad cardíaca o a la presión arterial). Los niños pequeños y los ancianos corren un riesgo especial.

Por favor, recuerde siempre que cada viajero es distinto, por lo que la información específica individual requerirá una consulta médica.

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