Cistadenoma mucinoso

Una mujer perimenopáusica de 53 años se presentó en el servicio de urgencias con dolor abdominal inferior pulsátil y distensión. El dolor comenzó 5 días antes y empeoró al sentarse y caminar; también experimentó una disnea creciente. Había notado un aumento del perímetro abdominal unos 5 meses antes. Desde entonces, había aumentado entre 5 y 10 libras, a pesar de hacer dieta. La paciente informó de un historial de 22 años de tabaquismo, pero no de consumo de alcohol. Tomaba analgésicos de venta libre y medicamentos para la alergia. Sus antecedentes familiares eran notables por un hermano que murió de cáncer de laringe.

La paciente medía 1,5 m y pesaba 115 lb (peso normal, 105 lb). La presión arterial era de 148/ 72 mm Hg; otros signos vitales eran normales. El abdomen estaba blando, distendido y sensible, sin rebote ni guardia; los ruidos intestinales eran normales. Una masa palpable se extendía desde la sínfisis del pubis hasta cerca del ombligo.

Los resultados del recuento completo de células sanguíneas, el panel metabólico básico, el análisis de orina, las pruebas de amilasa y lipasa y las pruebas de función hepática eran normales. Un análisis de orina de gonadotropina coriónica humana fue negativo. La TC abdominal y pélvica mostró una gran masa quística multiloculada que surgía de la pelvis y se extendía hasta el nivel del diafragma (A). Había múltiples fibromas en el útero y no había líquido libre peritoneal.

El valor de la prueba del antígeno cancerígeno 125 (CA-125) era de 16 U/mL (rango normal, menos de 35 U/mL). La laparotomía exploratoria reveló una gran masa sólida y quística procedente del ovario derecho. Se realizó una histerectomía abdominal total y una salpingooforectomía bilateral. La masa extirpada medía 24 × 15 × 14 cm y pesaba unas 8 libras (B); era lisa, sin excrecencias, y estaba compuesta por quistes gelatinosos. Los resultados patológicos revelaron un cistadenoma mucinoso benigno.

La paciente toleró bien la cirugía y se recuperó sin complicaciones. Después de la operación, volvió a su nivel normal de actividad.

Los cistadenomas mucinosos son relativamente frecuentes (entre el 12% y el 15% de todos los tumores de ovario)1. Pueden llegar a ser masivos. Estos tumores suelen desarrollarse entre la tercera y la quinta década de la vida y suelen causar síntomas vagos, como aumento del perímetro abdominal, dolor abdominal o pélvico, emesis, fatiga, indigestión, estreñimiento e incontinencia urinaria.2,3 Debido a que el tumor de esta paciente, de 2,5 kg, era desproporcionadamente grande para su pequeña estatura, restringía el movimiento del diafragma y provocaba disnea.

Aunque los cistadenomas mucinosos son benignos, pueden evolucionar a cistadenocarcinomas; también pueden contener focos de malignidad que pasan fácilmente desapercibidos.4 El tabaquismo es un factor de riesgo conocido para el cáncer de ovario mucinoso.5

Debido a que el cuadro clínico de los tumores mucinosos benignos y malignos es muy similar, la biopsia es el método preferido de diagnóstico. Se requiere como mínimo una laparoscopia con hallazgos ecográficos característicos; sin embargo, puede ser necesaria una laparotomía abierta para la estadificación y el tratamiento.6 La medición del CA-125 no suele ser útil para el diagnóstico, porque un nivel elevado es un hallazgo inconsistente en las neoplasias ováricas.

El diagnóstico se retrasa a menudo porque las mujeres frecuentemente no informan de los síntomas o los atribuyen a otras causas (por ejemplo, la menopausia). Esta paciente pensó que estaba «engordando» e ignoró sus síntomas hasta que el tumor había crecido considerablemente. Afortunadamente, la malignidad no se desarrolló durante el intervalo de 5 meses entre los primeros síntomas y el diagnóstico.

Rodríguez IM, Prat J. Tumores mucinosos de ovario: un análisis clinicopatológico de 75 tumores limítrofes (de tipo intestinal) y carcinomas.

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Bankhead CR, Kehoe ST, Austoker J. Symptoms associated with diagnosis of ovarian cancer: a systematic review.

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